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La Coctelera

El cambio del sistema binominal

¿Qué reforma queremos?

El maldito binominal acabó por meterse en el centro de la campaña presidencial, pues literalmente estrangula el sistema democrático. Si se impone la idea de cambiarlo, las posibilidades son varias. Sepa cuáles son y por qué ha sido tan difícil concretarlas.

En 1980, el abogado Arturo Marín dirigía la Subcomisión de Sistema Electoral que formaba parte del grupo que fraguaba la nueva Constitución de Pinochet. Encabezados por Jaime Guzmán y Waldo Ortúzar, los juristas sentaban las bases de una nueva institucionalidad a la medida del capitán general.

El trabajo de Marín lució poco en esa época. La Constitución de 1980 establecía ciertos procedimientos en la elección de los congresistas, pero no aludía directamente a ningún sistema electoral. Recién en 1989, tras la derrota del Sí en el plebiscito de octubre del año anterior, vio la luz la criatura parida por Marín: el sistema electoral binominal.

El modelo seguía fielmente las posturas de Pinochet, quien en un memo enviado a la comisión señalaba que, en su opinión, el sistema proporcional para las elecciones que estableció la Constitución de 1925 era el culpable de la fragmentación de los partidos y la polarización política que dio pie a la crisis previa al golpe del '73. Antes que representatividad, pensaba el dictador, había que asegurar el orden y la estabilidad. La cosa no anda al lote, señores.

El binominal llegaba para quedarse. Sorteó indemne las reformas constitucionales de ese año, del '93 e incluso las de este año. El Presidente Lagos pudo borrar la firma del dictador, pero no el binominal.

DISPAREN AL BINOMINAL

Y no es que en la Concertación no quisieran cambiarlo. Ya en el programa fundacional de ese pacto, el cambio del sistema electoral chileno era un tema importante.

Los problemas de este sistema son muchos y conocidos. Primero, no representa fielmente las fuerzas políticas que disputan por los escaños en el Congreso. En la práctica, se favorece a las dos grandes mayorías, en desmedro de minorías activas o grupos emergentes.

“Es el problema del Partido Comunista (PC), que obtiene siempre entre el 3 y el 7%, pero no consigue representación en el Congreso. El binominal es incumbente, pues protege a las mayorías que están dentro del sistema y a las minorías les pone barreras de entrada”, explica Javier Couso, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Berkeley.

Si no tenemos a minorías como los comunistas o, tal vez, los mapuches representados en el Parlamento, ¿qué caminos les dejamos? “Puede ser que esos actores, fruto de una permanente exclusión, opten por vías fuera del sistema democrático y provoquen situaciones de crisis y tensión social”, afirma Andrés Zaldívar, una reciente víctima del binominal y que hoy por hoy se dedica a conducir la campaña de la presidenciable Michelle Bachelet.

Otro de los puntos conflictivos del actual sistema electoral es que incita una salvaje competencia al interior de las propias listas, en lugar de fomentar la disputa natural entre bloques. Lo vimos con las batallas que libraron Lily Pérez y Pablo Longueira en Santiago, o Juan Pablo Letelier y Aníbal Pérez en la VI Región. En ambos casos, los contrincantes pertenecían a la misma coalición y eran “compañeros de lista”.

“Esto es un efecto tóxico”, señala Couso. “Además, le da un enorme poder a las élites, ya que son elegidos candidatos aquellos que están designados a dedo por las cúpulas partidarias. En la práctica, a un candidato fuerte le ponen un contendor razonablemente malito”.

EL PRONUNCIAMIENTO DE LAGOS

Como el tema se transformó esta semana en el comidillo de la contienda presidencial, el Presidente Lagos salió al ruedo con un proyecto de reforma bajo el brazo. Y lo presentó a la Cámara de Diputados con “suma urgencia”.

Pero no era, en verdad, una reforma del binominal, sino una propuesta para introducir ciertos principios orientadores del sistema electoral. Manifestaba la voluntad política de cambiar el modelo.

Como se trata de un proyecto de modificación de una ley orgánica constitucional, se requiere de cuatro séptimos de las cámaras para aprobarlo. Y como la Concertación no los tiene, se previó que la propuesta se encaminaba al fracaso.

¿Qué sentido tuvo entonces la intervención de Lagos? “Tiene un valor político profundo. La idea es que el país vea si en la oposición hay ánimo de cambiar el sistema o si se trata sólo de una oferta electoral”, asevera Zaldívar.

¿QUÉ HACER?

La discusión es, entonces, cómo modificar el sistema binominal y qué sistema sería mejor. Muchos expertos señalan que un factor importante es el de la proporcionalidad: la representación equivalente tanto de las fuerzas políticas como de la población.

Entre los expertos se señala a menudo que los sistemas proporcionales funcionan sólo en regímenes parlamentarios. Esto, sin embargo, no impide que países con régimen presidencial tengan sistemas de elección proporcionales con un resultado de estabilidad evidente. Es el caso de países como Brasil o Francia.

“Lo usual es que, en un régimen presidencial, los sistemas proporcionales tengan correcciones como, por ejemplo, la cláusula del 5%”, explica Couso, refiriéndose a la norma alemana de impedir el acceso al Parlamento de los partidos que hayan obtenido votaciones nacionales inferiores a esa cifra. Así se permite el acceso a grupos minoritarios, pero se evita la dispersión de fracciones políticas.

Un problema es el valor real del voto. En Aysén, un candidato necesita 27 veces menos votos que en La Florida para ser elegido. Nuevamente, se trata de un tema técnico que requiere de los expertos: la división del país en distritos y circunscripciones.

“Yo soy partidario de que haya un mínimo de proporcionalidad en relación a la población. Hay una infinidad de criterios y no hay una respuesta definitiva para decir cuál es el mejor. Yo creo que los sistemas mixtos son los que tienen más viabilidad política en Chile”, dice Alfredo Joignant, director del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

LA PRIMERA PIEDRA

Si Piñera llegara a convertirse en Presidente de Chile, sería la primera vez que un gobernante tiene minoría en ambas cámaras de nuestro país. Según Joignant, “transitaríamos a algo que no hemos experimentado: el ejercicio efectivo de todas las atribuciones del Presidente, de todas las herramientas que le da la ley para salir airoso”.

En la presentación del proyecto de Ley de Presupuesto, por ejemplo, si la discusión se trabara en el Congreso, el Presidente puede dar por aprobado su proyecto después de un tiempo, sin consenso de los parlamentarios. Hasta hoy no se ha hecho porque no ha sido necesario.

Por ello, muchos especialistas creen que el cambio del sistema binominal puede ser el primer paso para una transformación mayor de nuestro sistema político. La apuesta es a una nueva Constitución para el Bicentenario, que atenúe los poderes del Presidente.

“Por mucho que esta Constitución no sea ya la misma de 1980, es muy importante en los países que el origen de las constituciones sea legítimo y que sean vividas como de todos”, afirma Joignant. “Y ésta nunca ha sido vivida como una Constitución que es de todos”.

Javier Couso es de la misma idea: “Existen dos tipos de personas: a las que les interesa la salud de la democracia y a las que no, que sólo se interesan por la gobernabilidad”. LND

LAS RECETAS DEL CAMBIO

Todas las propuestas para reformar el sistema electoral intentan conjugar estabilidad con representación. De esta forma, las mayorías existentes se mantienen, pero se permite el acceso de minorías representativas. Las siguientes simulaciones contemplan a los candidatos al Senado en las elecciones de 2001 y 2005 (pues en cada elección se renueva sólo la mitad de los senadores). Se debe considerar, sin embargo, que de ser realmente otro el modelo electoral, pudo haber otros candidatos que se presentaran o los porcentajes de votación variarían al existir la posibilidad real de elegir a fuerzas excluidas por el sistema binominal.

LO QUE HAY: SISTEMA BINOMINAL

El binominal es un sistema proporcional de listas. Si la lista más votada dobla el porcentaje de votos de la segunda con mayores preferencias, son elegidos sus dos candidatos. De lo contrario, se eligen las dos primeras mayorías de las dos listas más votadas. En la práctica, una lista que obtiene el 34% de los votos alcanza la misma representación parlamentaria que una que logra el 66%. Por lo tanto, ambas obtienen el 50% de los escaños. El sistema considera 60 distritos diputacionales y 19 circunscripciones senatoriales, con dos escaños cada uno. Con este sistema, el actual Senado quedó constituido por 20 parlamentarios de la Concertación, 17 de la Alianza y un independiente (el primero en 16 años).

MAYORITARIO UNINOMINAL

La propuesta de los cientistas políticos Patricio Navia y Cristóbal Aninat aparece en un documento de Expansiva (2005). Consiste en un sistema electoral mayoritario que aumenta el distritaje nacional: 120 distritos y 38 circunscripciones, con un escaño cada uno. De esta forma obtiene un asiento en el Congreso sólo la primera mayoría. Así de simple. Sus autores señalan que induce a mayor representatividad y asegura la gobernabilidad, pues impide la competencia al interior de las mismas coaliciones. Si éste fuera el modelo empleado, el Senado estaría ahora compuesto por 22 miembros de la Concertación, 13 senadores de la Alianza y tres independientes.

MIXTO A DOS LISTAS

Alfredo Joignant propone un sistema mixto que combine las bondades de un modelo proporcional y uno mayoritario. Consiste en dos listas, una proporcional con una regla mínima de acceso, en la cual se compite por escaños regionales. La segunda lista es por votación mayoritaria, nacional y por distritos. Además, aumenta los escaños en ambas cámaras, de 120 a 150 en la Cámara Baja y de 38 a 45 en el Senado.

PROPORCIONAL CORREGIDO

La propuesta del politólogo Pepe Auth se asemeja a la que presentó el senador Edgardo Boeninger: menos distritos de los que hay en la actualidad, con más escaños cada uno (por ejemplo, 30 distritos con cinco escaños), lo que permitiría el ingreso al Congreso de fuerzas minoritarias. Al mismo tiempo, para asegurar la estabilidad, establece una barrera de entrada, es decir no podrían acceder al Congreso los partidos que tuvieran una votación nacional de, por ejemplo, 5%. De acuerdo a este modelo (9 distritos de 5 escaños, con 45 senadores en total), el Senado estaría compuesto hoy en un 55,5% por la Concertación, un 37,7% por la Alianza y un 6,6% por independientes.

LAS PRIMARIAS

El Instituto Libertad y Desarrollo afirma que el binominal ha demostrado ser un sistema eficiente, por lo cual no debe ser reemplazado, sino tan sólo corregido. Y como su principal problema, según el think tank de la derecha, es la designación cupular de los candidatos al Congreso, la propuesta electoral consiste en la realización de primarias por partidos para seleccionar a los aspirantes a diputados y senadores.

Bolivia en las nubes

Las piezas del puzzle de América del Sur están cambiando y el mapa se va tiñendo de otros colores. El 18 de diciembre, la convulsa y hermosa Bolivia dejó boquiabiertos a todos sus vecinos. Evo Morales, el indígena aymara que se presentaba a Presidente de la República por el Movimiento al Socialismo arrasaba con una mayoría incontestable de casi 54%. Bolivia se suma así a Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela, que, cada uno a su manera, desafían el orden establecido en esta región.

¿Quién es este hombre que fue portada del último número de la revista “Newsweek” y que arrebató las primeras páginas de la prensa mundial con su espesa mata de pelo negro y su sonrisa ancha? ¿Qué pretende Morales? Primero que todo, representa lo que hasta hace poco nadie imaginó que podría ocurrir en América: un indio, cocalero, pobre, será el 22 de enero Presidente de Bolivia y con él se desata una tormenta de nuevas ideas que se pueden resumir en una central: el cambio del modelo neoliberal. Eso pretende Morales.

Ahora todos lo miran. Con esperanza, algunos con curiosidad, y no pocos con desdén, en un mundo donde la palabra “indio” suele considerarse un insulto. En este marco racista se sitúa la “broma” de la radio del Episcopado español, en que un payaso se hizo pasar por el Presidente del Gobierno, José Rodríguez Zapatero, y logró hablar con Morales.

Evo Morales nació en el altiplano, en una choza cerca de Oruro. Su vida cambió cuando el cierre de las minas y la sequía lo empujaron, a él y a miles como él, a la selva del Chapare, en Cochabamba. Allí no había llamas que pastorear, pero había mucho por plantar. “En el Chapare, la vida era dura; al usar hachas y machetes se reventaban las manos. Los colonos decían que nuestras manos lloraban sangre. Sin embargo, como nunca antes había soñado, tenía pomelos, naranjas, papayas, plátanos y coca”. Y se convirtió en cocalero.

El sindicalista nació para la política en 1981, cuando vio quemar vivo a un campesino que se negó a declararse narcotraficante por plantar coca. En 1988 es elegido máximo dirigente de su gremio. Era la época en que la guerra de turno de Estados Unidos era contra el narcotráfico. Y el Chapare era el mayor proveedor de materia prima para fabricar cocaína. Así que la represión fue dura. Y Morales la probó.

COCA, NO COCAÍNA

Hoy, para el Presidente electo el derecho a cultivar coca sigue siendo uno de los puntales de su programa. “No es posible que sea legal la coca para la Coca-Cola e ilegal para la comunidad indígena”, dice. Y convoca a Estados Unidos a hacer una alianza de lucha efectiva contra el narcotráfico: “Estamos de acuerdo con que debe haber cero cocaína y cero narcotráfico, pero no habrá cero coca ni cero cocaleros”. También promete controlar la producción y que los excedentes sean vendidos a los mercados legales y para la investigación de otros usos de la “planta sagrada” de los Andes.

Insistió en ello el día de las elecciones, en el pequeño pueblo Villa 14 de Septiembre, donde aún mantiene su casa, su plantación de coca y su registro electoral. El pueblo entero lo acompañó en procesión a depositar su voto en la escuela del pueblo, mientras los 100 periodistas de todo el mundo que llegaron a la selva se peleaban por tener una imagen o una palabra suya.

El área de cultivos ha vuelto a crecer tras una drástica disminución que se produjo en los años ’90. Los satélites norteamericanos han detectado aumentos que van desde 25% a 100% en Los Yungas y en el Chapare en estos dos años. Y como dice un campesino del trópico cochabambino, “con la coca puedo darle de comer a mis hijos. Con los cultivos alternativos de frutas nos morimos de hambre”. El último informe de la ONU dice que Bolivia produce 49 mil toneladas métricas de hoja al año, de las que 38 mil son destinadas a la producción de cocaína.

GAS PARA TODOS

Otro pilar del programa del MAS es la nacionalización de los hidrocarburos. Las fabulosas reservas de gas, el último tesoro descubierto en Bolivia, son el gran botín del que hasta ahora sólo se han beneficiado las compañías internacionales que las explotan. Apenas uno de cada 100 bolivianos tiene gas en su casa. La “guerra del gas”, como se conoció a la insurrección popular de hace dos años, reclamaba su nacionalización y la revisión de todos los contratos con las compañías internacionales. También exigían que el gas no saliera por puertos chilenos, como era el plan del entonces Presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada.

Sesenta muertos después, el Presidente huyó a Miami, Chile no tiene gasoducto ni relaciones diplomáticas con Bolivia, y ésta aún no tiene mar. De momento, las compañías petroleras se mantienen a la expectativa, pero no han huido. Morales ha garantizado la recuperación de sus inversiones y ganancias razonables. Pero no piensa renunciar a exigir mar para Bolivia, y Chile, por ahora, se niega a revisar los viejos tratados. Éste será, sin duda, uno de los temas que tendrán que asumir los nuevos gobiernos de ambos países. Esta relación de vecinos está tan marcada por los desencuentros como por la intensa actividad comercial entre el norte de Chile y los bolivianos.

Pero el gas no sólo es un problema internacional, sino también interno. Los grandes yacimientos se encuentran en la zona oriente, conocida como la Nación Camba. Además del gas, esta región tiene gigantescos valles donde cultiva principalmente soja, que exporta a muchos países, especialmente China. Santa Cruz y Tarija lideran una pujante economía y aspiran a tener mayores cuotas de autonomía. La pugna por independizarse del poder político del altiplano ha llevado a muchos a hablar de una posible desintegración territorial de Bolivia como país.

Las elecciones del domingo pasado volvieron a dibujar estas dos Bolivias. El conglomerado político Podemos, que lidera Jorge Quiroga, ganó en todo el oriente, pero Morales quedó segundo y no cuarto, como vaticinaban las encuestas. Su Gobierno tendrá que negociar con los prefectos (gobernadores), casi todos del Podemos y que fueron elegidos democráticamente por primera vez.

No obstante, los empresarios de esa zona también le están dando un voto de confianza a Morales. Posiblemente por sus promesas de respetar la propiedad privada y de frenar la corrupción y la “extorsión de los partidos tradicionales a la clase empresarial”.

CERCA DEL CIELO

Y aquí es donde entramos en el fenómeno Evo, que va más allá de su programa económico. Hay algo místico en su discurso y el de sus seguidores. En cualquier plaza de pueblo de Bolivia se puede escuchar a la gente discutir sobre lo que desean. Y lo que desean no sólo es mejorar sus condiciones de vida –Bolivia es el segundo país más pobre de América, sólo por delante de Haití–, sino que se habla con palabras que parecían desterradas de la política, como la dignidad de las personas, del resurgimiento de una nueva espiritualidad de raíces indígenas, del respeto al medio ambiente, “porque somos el reservorio de conocimientos científicos para salvar a la humanidad”, como dice el Presidente electo.

Consideran esta una humanidad en peligro y un planeta al borde del colapso por culpa del capitalismo neoliberal. Aquí es donde el discurso de Morales se inflama y cautiva a los antiglobalizadores de todo el mundo.

Toda esa originalidad que representa Morales no sólo hizo llorar a las cholas y cholos cuando se dio a conocer su victoria en la sede de la Federación de Cocaleros de Cochabamba, sino también a artistas e intelectuales, estudiantes de todas las clases que han creído que su país “no es inviable”, como ha repetido hasta la saciedad el candidato elegido. Casi nadie podía sustraerse al hecho de estar viviendo un momento histórico que trasciende las fronteras del país. Ni los corresponsales.

¿INVULNERABLE?

El nuevo Mandatario circula por la vida sin el cortejo de asistentes y guardaespaldas que caracteriza a todo Jefe de Estado, ministro o hasta subsecretario que se respete. Él toca y se deja tocar, por así decirlo. Es vulnerable a una agresión.

El fantasma del atentado ha planeado sobre Evo Morales desde que se convirtió en líder. Existan planes para eliminarlo o no, está claro que su Gobierno tendrá que enfrentarse a los poderosos, tanto internos como externos. Y de los externos, Estados Unidos es el principal. Todas las declaraciones de los altos cargos del Gobierno de George Bush han sido cautelosas. Su triunfo lo suman al “eje maligno” de Chávez y Castro.

Y no es porque sí que se esté planificando la construcción de una base militar en el vecino Paraguay. Este viernes se confirmó en La Paz que la Embajada estadounidense sacó del país una cantidad no determinada de misiles tierra-aire de fabricación china y de propiedad del Ejército boliviano, en una operación secreta de la que el comandante en jefe dice no tener idea.

Si bien es cierto que los planes de Morales huelen a revolución, también ha demostrado ser un político hábil, y durante su campaña dio muestras de ser capaz de negociar con los sectores más duros, que desconfiaban de él y de su vicepresidente, Álvaro García, sociólogo, matemático y ex guerrillero. Y lo de Chávez y Castro lo matiza con la simpatía de Lula, Kirchner y Vázquez.

Aun así, ¿qué posibilidades tiene Evo Morales de gobernar tal como pretende? Es la pregunta del millón. Los bolivianos dejaron claro lo que quieren para ellos mismos. Ahora sólo falta que el resto lo permita.

Navidad

La aparición de Papá Noel también llamado Santa Claus, Sinterklaas o Pere Noel, según el país- así como la tradición del árbol navideño o la representación del pesebre, son costumbres que provienen tanto de la leyenda como de la realidad.

La figura de Papá Noel, por ejemplo, esta inspirada en la vida del obispo de Mira - en la actual Turquía- conocido hoy como San Nicolás, que fue muy popular por su bondad y generosidad con los pobres.

EL ÁRBOL:

Cuando en invierno los árboles perdían sus hojas, los germanos los vestían para que los espíritus buenos que en ellos habitaban regresaran pronto. Los adornos más comunes eran manzanas o piedra pintadas, eso fue el origen de los adornos, las bolas de cristal se incorporan alrededor de 1750 en Bohemia.

Buena parte de la tradición del árbol de Navidad, en cambio, tuvo su origen en una leyenda europea: se dice que durante una fría noche de invierno, un niño busco refugio en la casa de un leñador y su esposa, que lo recibieron y le dieron de comer. Durante la noche el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el niño Dios. Para recompensar la bondad de los ancianos, tomo una rama de un pino y les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Y así fue: aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata. Fue San Francisco de Asis quien populariza la costumbre de armar un pesebre. En su viaje a Belén, en el año 1220, quedo asombrado por la manera como se celebraba allí la Navidad. Entonces, cuando regreso a Italia le pidió autorización al Papa Honorio III para representar el nacimiento de Jesús con un pesebre viviente. A partir de ese momento, la tradición se extendió por Europa y luego por el resto del mundo. Hoy Papá Noel, el arbolito y el pesebre son los símbolos universales de la Navidad. Tan universales como la costumbre de desearles a todos y en todas partes, felices fiestas.

SIGLO XII:

La tradición católica de San Nicolás se expande por Europa, mezclándose con celebraciones similares.

SIGLO XVII:

Emigrantes holandeses llevan la tradición a EE.UU. En España se convierte en los Reyes Magos, desde allí se difunde hacia Latino América.

1087:

Los restos de San Nicolás son llevados Bari, Italia, donde se construye una iglesia en su nombre. Curiosamente en Italia quien trae los regalos de Navidad no es San Nicolás sino una bruja buena.

EL PESEBRE:

La escena que representa el nacimiento de Cristo se fue completando con el paso del tiempo Principio del siglo IV: Cristo en un pesebre y habían solamente una vaca y un asno. A fines del siglo IV: Se agregan una estrella, Virgen María, recién a partir del año 431, con el Concilio de Efeso, aparece en el centro de la imagen.

Siglo V:

Los Reyes Magos:

El Papa San León estableció que eran tres los Reyes Magos que fueron a adorar el niño guiados por una estrella. Melchor, Gaspar y Baltazar.

Regalos: Oro incienso y mirra

Significado: Rey y Dios Hombre.

La estrella de belén: El único, como ya se dijo, que menciona la estrella de Navidad o de Belén, es Mateo. Dice que la estrella precedía a los reyes magos hasta que se paro encima del lugar donde estaba el niño Jesús. Ya en la antigüedad se defendía a la estrella como verdadera. El teólogo Orígenes (c. 185-253) decía que estaba próxima a la naturaleza de los cometas. Muchas hipótesis aparecieron para explicar el "milagro de la estrella de Belén", tratándolo como un fenómeno astronómico real. Unas hipótesis apuntan al brillante planeta Venus, pero este planeta ya era conocido en aquellos tiempos, difícilmente pudo ser tomado como algo extraordinario. Otros señalan el paso de un cometa, concretamente del Halley, pero éste ya había transitado por nuestro sistema solar el año 11 a.C., bastante antes del nacimiento de Cristo. Los hay también que atribuyen la "estrella" a una supernova (explosión de un sol cuya brillante luz puede verse durante meses, incluso de día), pero no hay registros históricos de esa época al respecto pese a que si lo hay de novas observadas en el 135 a. C. y el 173 d. C. La opinión más razonable y aceptada la propuso el astrónomo Johannes Kepler en 1606.

Para Kepler, la estrella de los magos no fue otra cosa que la rara triple conjunción de la Tierra con los planetas Júpiter y Saturno, estando el Sol pasando por Piscis. En esta conjunción los planetas se ven como uno solo, los que los hace una luz muy brillante. Los cálculos de Kepler determinaron que la conjunción se dio en el año 7 a. C., lo que resulta compatible con las fechas asignadas al nacimiento de Jesús esbozadas mas arriba. Un evento como este se dio en 1940-41 y no se volverá a dar hasta el 2198. Kepler conocía los comentarios que sobre el profeta Daniel había escrito en 1497 Arbabanel, un sabio judío. Según Arbabanel la conjunción de Saturno y Júpiter en la constelación de Pisis había tenido lugar cuando el nacimiento de Moisés, y tendría lugar otra vez cuando naciera el Mesías. Arbabanel creía que la liberación traída por el Mesías se efectuaría de acuerdo con el versículo (24, 17 Números) de la Biblia que dice "Y de Jacob se levantará una estrella y de Israel surgirá un cetro."

Tal vez el redactor del evangelio según Mateo no hizo más que aprovechar, con intención mítica, el suceso cósmico. La explicación mas simple consiste naturalmente en creer que Dios creo una estrella que guiase a los Reyes Magos y una vez cumplida su misión desapareciera tan rápida y misteriosamente como había sido creada. Pero Dios usa muchas veces para sus milagros las causas naturales, y el milagro consiste en que estas se realicen en el momento y lugar justos.

La verdadera Historia de los Reyes Magos: Los reyes magos son unos personajes que se citan en el Nuevo Testamento, en el Evangelio según san Mateo. No se sabe con certeza nada de ellos, ni siquiera cuántos eran, únicamente lo que nos cuenta Mateo el Evangelista:

Después de nacer Jesús en Belén de Judea en los días del rey Herodes, llegaron desde el Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Pues vimos su estrella en Oriente, y hemos venido a adorarlo." (Mt 2,1-2).

Y al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos, oro, incienso y mirra. (Mt 2,11, edición de la Biblia de Reina-Valera de 1960, con pequeñas modificaciones, para ajustarnos más literalmente al original).

Presenta claras referencias a Isaías 60:

Un aflujo de camellos te cubrirá,
camellos jóvenes de Madián y ‘Efah; todos vienen de Sabá;
oro e incienso traen y anuncian las loas de Yahveh.
Parece representar un relato de la adoración de los reyes del mundo al Mesías, inspirándose en el texto del profeta Isaías. También podría reflejar la mejor acogida que iba a tener por parte del pueblo pagano que del pueblo judío. En todo caso, resulta paradójico que unos extranjeros vienen a enseñar a los judíos que les ha nacido su rey, y bien podría ser una de las intenciones del evangelista.

A partir de ese relato, tanto la Iglesia Católica como el vulgo en general han ido elaborando una historia sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras. Se supone que terminaron definiéndose tres personajes al hacerlos corresponder con las tres ofrendas.

La tradición cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, y que iban guiándose por una estrella que los condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y lo adoraron, ofreciendo oro, incienso y mirra. Antes de llegar, en la ciudad de Jerusalén, encontraron al rey Herodes I el Grande, quien astutamente los conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño, y así poder ir él también a adorarle. (En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes).

La historia en el evangelio según san Mateo sigue contando cómo un ángel se apareció a los magos y los advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio.

Con el tiempo, en España y en otros países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) con la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco el vulgo fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y la convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos.

Desde muy antiguo el tema de los Reyes Magos ha sido ejecutado por artistas pintores y escultores. Los han representado en número de tres, cuatro, y en algún caso (pocos) en número de dos. El número era variable, llegando a ser de ocho e incluso de doce.

Es en el siglo V cuando el Papa san León I el Magno establece definitivamente en tres el número de reyes magos.

Los nombres que adquieren dentro del cristianismo occidental son Melchor, Gaspar y Baltasar. Los griegos los llamaron Appellicon, Amerín y Damascón. Los de origen hebreo, Magalath, Galgalath y Serakín. Para los sirios, Larvandad, Hormisdas y Gushnasaph.

La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso de la izquierda está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Melchor, Gaspar, Baltasar...

El primero que atribuye el color negro al rey Baltasar es el inglés Beda el Venerable (672-735). No aparece ninguna representación del rey negro hasta el siglo XIV.

Poco a poco la tradición ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se los ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la Antigüedad y representantes de las tres edades del hombre.

En España y en los países de habla hispánica existe la costumbre de poner regalos a los niños (y por extensión a los mayores) en la noche del día 5 de enero. En España la costumbre era poner los regalos en el balcón, sobre los zapatos que previamente se habían colocado allí. A veces se dejaban allí mismo dulces para obsequiar a los dignos visitantes y paja para los camellos, que se supone era o es el medio de transporte. En algunos lugares las autoridades reciben a los Reyes con gran boato y organizan la llamada Cabalgata de Reyes en que los personajes suelen ir montados a caballo o en carrozas, vestidos con hermosos mantos y coronas en lugar de la vestimenta frigia totalmente desconocida y olvidada. El día siguiente, el 6 de enero es fiesta para todo el mundo y es el momento en que los niños disfrutan de sus obsequios.

En los países de habla inglesa dedican el día 6 de enero a desmontar todos los adornos de la Navidad. Antiguamente se celebraban grandes festejos con ese motivo y se cocinaba un pastel en que se escondía un haba, o una pequeña moneda de plata. La persona que encontraba el haba o la moneda era nombrada rey judío o señor del desorden y se veía obligada a encargarse de los festejos de esa noche. Con el tiempo, la fiesta fue aumentando y cambiando y se incluyeron bailes de máscaras y representaciones teatrales. La tradición del pastel, sorpresa incluida, se ha extendido a otros países, como España, donde se desayuna ese día la rosca de Reyes o roscón de Reyes.

Se sabe que en el año 1601 los abogados de Londres encargaron a Shakespeare una obra de teatro que se tituló Noche de Reyes y que fue representada ante la reina Isabel I de Inglaterra.

En la catedral de Colonia, Alemania se veneran los supuestos restos de los Reyes Magos en una urna dorada colocada en el altar mayor. Devoción que indudablemente surge en los años de la Edad Media y durante la época de las Cruzadas donde abundó la búsqueda y aprecio por las santas reliquias.

Es interesante notar que en tiempo de la colonización española, especialmente en Cuba y Puerto Rico, este día era de asueto para los esclavos negros que salían a las calles a bailar al ritmo de sus tamboras. Esto origina el nombre de Pascua de los Negros con que el dia es aún conocido en algunos países.

La llegada de los Reyes Magos es un tema tratado también en los Evangelios Apócrifos. Según la tradición esotérica cristiana, estos personajes procedían del lugar donde se encontraba el Preste Juan.

El Árbol de Navidad: Además del "belén" o "el pesebre de navidad" es costumbre utilizar en el tiempo navideño el "Árbol de Navidad". Veamos algunos de sus elementos que nos pueden ayudar a profundizar en el misterio de la Navidad – Encarnación.

EL ÁRBOL mismo nos trae a la memoria el árbol del Paraíso (cf. Gn 2, 9 – 17) de cuyo fruto comieron Adán y Eva desobedeciendo a Dios. El árbol entonces nos recuerda el origen de nuestra desgracia: el pecado. Y nos recuerda que el niño va a nacer de Santa María es el Mesías prometido que viene a traernos el don de la reconciliación.

LAS LUCES nos recuerdan que el Señor Jesús es la luz del mundo que ilumina nuestras vidas, sacándonos de las tinieblas del pecado y guiándonos en nuestro peregrinar hacia la Casa del Padre.

LA ESTRELLA. Al igual que en Belén hace dos mil un años una estrella se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño Jesús, con María su Madre, causando este acontecimiento una gran alegría en los Reyes Magos (ver Mt 2, 9 – 10). Hoy una estrella corona nuestro árbol recordándonos que el acontecimiento del nacimiento de Jesús ha traído la verdadera alegría a nuestras vidas.

LOS REGALOS colocados a los pies del árbol simbolizan aquellos dones con los que los reyes magos adoraron al Niño Dios. Además nos recuerdan que tanto amó Dios Padre al mundo que le entregó (le regaló) a su único hijo para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.

A TODOS USTEDES LES DESEO UNA FÉLIZ NAVIDAD

RICHARD

Sobrevivir al tsunami y vivir entre los muertos

Para la Tierra, fue sólo una puntada. El pasado 26 de diciembre, a las 7:59 a.m., una parte de la corteza submarina terrestre se encaramó abruptamente sobre otra cerca de la isla de Sumatra. Para un planeta en el que las masas de tierra están en constante movimiento, el evento no fue un momento importante. Pero para la gente una catástrofe monumental había comenzado, no sólo el terremoto más grande en 40 años; también el movimiento de miles de millones de toneladas de agua, desatando una serie de olas gigantescas: un tsunami.

El número de muertos y desaparecidos se estima ahora en 232 mil. Y aunque esto incluye víctimas de una docena de naciones, más de dos tercios ­cerca de 169 mil­ eran de un solo lugar, la provincia indonesa de Aceh. Y de la cifra fatal de Aceh, más de la mitad ­cerca de 90 mil­ vinieron de una sola ciudad, Banda Aceh, y sus alrededores más cercanos. Esta capital provincial era un lugar de grandes edificios gubernamentales, dos importantes universidades, una mezquita histórica, tiendas y restaurantes, una bahía y una flota de pesca. Se ubica en el rincón noroeste de Sumatra, donde las corrientes marinas que convergen desde la Península Malay, India, y de Arabia una vez sostuvieron un floreciente comercio de especias.

Banda Aceh fue inundada por el tsunami a 30 minutos del sismo. Casi un tercio de la ciudad fue arrasado. El resto eludió el horroroso alcance de la ola; pasaron horas antes de que algunos de sus residentes siquiera supieran que ése era algo diferente a un día soleado y sereno.

Dentro de una hora, casi todo lo que amaba Maisara, dueña de casa, sería barrido por el mar. Pero en los momentos previos al terremoto su preocupación era si ella era o no una madre demasiado complaciente. Tenía tres niñas brillantes y agradables, de 11, 9 y 3 años. La más chica estaba dormida, pero las mayores estaban una vez más bajo el hechizo de los dibujos animados del domingo en la mañana. A esa hora, ellas esperaban que les sirvieran desayuno frente a la televisión.

Maisara, de 33 años, había construido su vida en torno a su familia. "Mi casa es mi cielo", decía. Estaba casada con Muharram M. Nur, un periodista de diario con una reputación de integridad, un hombre que se negaba a intercambiar buena cobertura por dinero, una práctica conocida en Indonesia como "tomar el sobre". Maisara, ocho años más joven que Muharram, tenía 17 cuando se comprometieron. Había querido ir a la universidad pero falló en el examen de admisión. Muharram se aventuraría en el mundo; Maisara se quedaría en casa.

Por años, la pareja subsistió apenas. Muharram tomó trabajos extra, dándole las ganancias a su mujer. La mayoría de las mujeres de Aceh canjeaban su efectivo por oro, y Maisara escondía el suyo en una caja Tupperware en un armario del dormitorio. Para 1996 habían ahorrado lo suficiente para un pie por una casa de dos pisos, en un terreno al este de la ciudad en Lambada, donde cuadra tras cuadra nuevas casas estaban reemplazando los arrozales.

El terremoto no causó daños en su sólida casa. Pero justo calle abajo había una nueva cárcel. Muharram estaba en cama, resfriado, cuando comenzó el sismo, y un chico en una bicicleta llegó para informarle que las paredes de la prisión se habían caído. El reportero se imaginó que eso podría constituir su parte en la cobertura del terremoto. Tomó una libreta, un celular y su nueva cámara digital. "El papá va a salir un rato", les dijo a sus niñas antes de subirse a su minivan Suzuki. La familia nunca lo volvería a ver.

Ulfa, la de 9 años, quería ver los daños del terremoto en su vecindario. Caminó hasta la otra cuadra para explorar por cinco minutos, diez a lo más. Cuando volvió, estaba sobrepasada por el terror. "¡Mamá, mamá, el agua!", gritaba. Ulfa tomó de la mano a su hermana. "¡Corramos!", rogó.

Maisara asumió que venía una inundación, tal como la del año anterior. Su primer pensamiento fue sacar el dinero y el oro de la familia para guardarlo en un lugar seguro. Volvió a la casa, diciéndole a Anis, la niña de 3 años, que la esperara afuera, y prometiéndole que regresaría con un vaso de leche. Pero Ulfa, viendo a su madre vacilante, le gritó con pánico, "¡Mamá, olvida todo y corre!".

Había tal miedo en la cara de la niña que Maisara tomó a Anis en brazos y corrió hacia la salida. Siguió a sus hijas calle arriba. El camino ya estaba lleno de gente. Los autos se amontonaban. Frida y Ulfa eran mucho más rápidas que su madre y pronto se perdieron de vista. Para Maisara, rápidamente ahogada, era una odisea mantener sus pies en movimiento. Tenía sobrepeso. Sus sandalias cacheteaban torpemente el asfalto. Anis, agarrada a su cuello, era pesada para llevarla en brazos.

Maisara no miró atrás. Pudo escuchar un ruido extraño, cada vez más fuerte. Sólo Anis, mirando sobre el hombro de su madre, vio el agua entrando. "Mamá, ¿qué es eso?", la pequeña niña seguía gritando.

Donde Maisara vivía, las olas fueron precedidas por el agua inundando hasta la altura de la rodilla, estorbando sus piernas mientras corría. Con su hija en brazos, cayó hacia atrás y fue arrastrada hacia un arrozal cercano. Luego una gran ola las golpeó, separando fácilmente a madre e hija.

Maisara se desmoronó y dio vueltas, y cuando pudo salir a la superficie, agarró algo que se sentía como una extremidad humana. En la fotografía mental que se hizo en fracciones de segundo, había agarrado el tobillo de su hija. Como lo recordará para siempre, la expresión de Anis era de una serenidad innegable, la niña aún vestida con la ropa interior azul que usaba como pijama, usando un collar de oro que tenía inscrito su nombre.

Vino otra ola, y Maisara nuevamente fue arrastrada. El agua la lanzó en una ruta que terminó una milla al sureste de su casa. La excursión fue rápida, pero no suave.

Cuando el agua se calmó, avanzó hacia una gran viga que flotaba. Cuando envolvió sus brazos alrededor, pudo sentir un coco debajo. La viga estaba atrapada en la copa de una corta palmera. Ella se ancló al tronco y trató de recuperar la respiración. Estaba sin fuerzas y confundida. ¿Qué les había pasado a sus tres hijas? ¿Dónde estaba su marido? ¿Cómo los iba a encontrar?

Apenas se movió por unos pocos minutos, indiferente a lo que había a su alrededor. Luego una débil voz llamó su nombre. "Hermana Mai, ayuda". Tia, una de las hijas de su vecina, de 25 años, luchaba por mantenerse a flote. Maisara estiró una mano, pero el espacio entre ellas era demasiado grande. Por sus niñas, ella habría encontrado de alguna manera la fuerza para intentarlo más duro. Por su marido, habría arriesgado su vida. Pero por una vecina, por querida que fuera, la distancia era demasiado grande como para ir.

Maisara le dijo a la mujer: "Lo siento. No tengo la energía. Sólo reza". Y luego observó a Tia hundirse en la oscuridad y nunca más aparecer.

Los sobrevivientes, aferrados a árboles sólidos, elevaban oraciones. "Asyhadu an laa ilaaha illallahu" ("Juro que no hay otro Dios que Alá") Maisara, agarrada con las piernas de una palmera, se sintió bien al escuchar devociones que le eran familiares. Luego las oraciones repentinamente dieron lugar a exclamaciones de terror. "Air laut naik lagi!". Venía otra ola.

Ésta no era tan grande como las otras tres, pero se llevó a Maisara lejos, y ahí estaba de nuevo, golpeada, estrellándose contra las cosas. La tierra inundada a su alrededor aparecía tan primitiva que la dejó intrigada. ¿Dónde podría estar? Todo lo que podía pensar en hacer era gritar el nombre de su esposo: "¡Muharram! ¡Muharram!".

Al final, sintió un barro suave y caminó. El agua se mantenía a la altura de sus hombros. Los escombros bloqueaban su camino. Estaba fatigada. Luego vio a un hombre caminando. "Ayúdeme", le gritó.

El nombre del hombre era Sambiyo. Era un policía de la Brigada Mobile, una unidad especial entrenada para luchar contra la insurgencia de la GAM (el Movimiento Aceh Libre, que luchaba desde 1976 por la secesión de Aceh de Indonesia). Al principio, pensó que un fantasma podía estar tratando de atraerle al barro. Desde hacía una hora había estado recogiendo cuerpos, y la horrorosa misión tenía el efecto de una pesadilla. "Hermano, por favor ayúdeme", esta voz femenina seguía llamándole.

Sambiyo llevó a Maisara a la casa de un doctor que vivía al frente del cuartel policial. Era una pequeña casa blanca. En el techo había un jardín y una gran antena satelital. Varios otros sobrevivientes se habían quedado ahí, temiendo otra ola. Sambiyo prometió pasar a preguntar por Maisara en la mañana. Pero antes de irse, ella le rogó por un favor más, que fuera a la mezquita cercana y preguntara por los altoparlantes: "¿Ha visto alguien a Muharram M. Nur y sus hijas, Frida, de 11 años, Ulfa, de 9, y Anis, de 3.

Pero la mezquita no tenía electricidad para sus altoparlantes. No se podía hacer ningún anuncio. Maisara estaba desconsolada cuando lo supo. Era una mujer religiosa, y esto le pareció una maldición.

Durante los siguientes siete días hubo más terremotos: 18 el lunes, 5 el martes, 7 el miércoles, 7 el jueves, 9 el viernes. Cada sismo era seguido por un pánico renovado. Mucha gente sentía que Banda Aceh estaba condenada por una maldición que todavía estaba en curso.

Los muertos de la ciudad estaban dispersos en forma errática. El respeto por los cuerpos no era factible. Decenas de miles de cadáveres quedaron para el baile de las moscas y el perseverante interés de los perros hambrientos.

Tomaría tres meses recoger los cadáveres que estaban a la vista, y mucho más encontrar los restos evidentes no sólo por su hedor. Según conteos oficiales, 58.385 cuerpos están ahora enterrados en un campo junto al camino al aeropuerto.

Maisara había sufrido docenas de lesiones. Lo que más le dolía era la herida en su pierna izquierda y un corte a lo largo de su oreja derecha, donde un trozo de piel le colgaba tras el lóbulo. En el domingo del tsunami, su preocupación por su familia era tal que poco supo del dolor físico. Pero a la mañana siguiente, las heridas exigían su cuota de consideración.

Al final de la tarde, el cuñado de Maisara, Irfan, se enteró dónde estaba y llegó a la casa.

Irfan la llevó directamente a casa de su hermana, donde los suegros de Maisara se habían reunido en vigilia. Su llegada, aunque bienvenida, tuvo el efecto simultáneo de un fatal boletín de noticias. "No sé dónde están", les dijo respecto de su esposo y sus hijas. "Estoy sola".

Esa noche, ella se acostó en un colchón. Caminar era demasiado doloroso. Cuando necesitaba usar el baño, sus suegros tiraban del colchón hasta la puerta del baño. Aunque estaba exhausta, le era imposible dormir. Le dolía su rodilla. Le ardía su oreja. Pero lo que realmente hacía imposible el sueño eran las acongojadas preguntas percolando en la cabeza de una madre: ¿Están mis niñas en el agua? ¿Tienen frío? ¿Tienen hambre?

El mundo había visto el agitado oleaje de noticias. La mayor parte de los primeros videos habían sido de los puntos vacacionales de Tailandia. Los turistas tenían cámaras de video; hablaban inglés. En esos primeros días, menos se mencionaba sobre Aceh. Por años, la mayoría de los extranjeros habían sido impedidos de entrar a la provincia mientras el gobierno de Yakarta y los rebeldes de GAM seguían su guerra. El tsunami abrió esa puerta sellada. Dentro de la semana, trabajadores de ayuda desde el exterior comenzaron a llegar por cientos para asistir a los equipos de emergencia de Indonesia. Dentro de meses, más de 120 ONG comenzarían sus operaciones. Para la mayoría de ellos, el dinero no era un problema. La generosidad para con las víctimas del tsunami no tenía precedentes, "rompiendo todos los récords de donación voluntaria", según el Banco Mundial.

Durante esos primeros días después del desastre, había buenas razones para esperar que los seres queridos pudieran no estar muertos, sino simplemente difícil de localizar entre todo el caos. Incluso después de una semana, la esperanza no disminuyó necesariamente, pues había historias y más historias de reencuentros improbables.

Maisara mantuvo las esperanzas por la sobrevivencia de su familia por más tiempo que la mayoría. Mientras descansaba por 28 días en un hospital, siguió esperando la llegada de noticias alentadoras. Sólo meses más tarde la lógica comenzó a comerse su expectación. Muharram, su esposo, era un periodista ingenioso. Si estuviera vivo, concluyó ella, seguramente se habría comunicado con su familia.

Aún así siguió sintiéndose segura de que sus tres hijas estaban vivas. Lo sabía en su corazón, lo sentía en sus entrañas.

Muchas personas de Aceh con una educación religiosa ­como Maisara­ creían que la mayor parte de la vida estaba predestinada. Después de la concepción, un alma hacía un contrato con Dios, sin el cual el nacimiento era imposible. Asuntos como la ocupación o con quién se casaría se decidían entonces, como también el instante preciso de la muerte. Pero durante la vida, las personas igual tenían opciones. Sus actos podían ser buenos o malos, llevándolos al cielo o al infierno. De manera que el tsunami provocó preguntas molestas: ¿Había Alá salvado a los buenos y castigado a los malos? ¿O los buenos habían sido recompensados y los malos dejados en penitencia?

El significado del evento en sí mismo era menos confuso. La mayoría de la gente estaba de acuerdo en que Alá quería que el tsunami fuera una advertencia o un castigo. La causa era la depravación en Aceh. La corrupción política era inevitablemente mencionada. También la oferta de bebidas fuertes, y no sólo vino de hoja de banana. A las mujeres se les culpaba a menudo por ser imprudentes con su sexualidad. Aunque las muchachas usualmente se mantenían castas hasta el matrimonio, y aunque el adulterio era todavía extraño, muchas mujeres estaban usando ropa provocativa y a la moda. Se presumía que sus pensamientos eran impuros. Y luego estaban los pecados de "el conflicto" entre el Ejército y la GAM: asesinato, sabotaje, extorsión. A mediados de agosto las dos partes firmarían finalmente un acuerdo de paz, algo que muchos atribuyeron a la admonición del tsunami.

No muchas personas de Aceh habían viajado más allá de la provincia, pero la televisión los había transportado a otros lugares. Estaban al tanto de que los pecados que mencionaban ocurrían más comúnmente en cualquier otra parte. Pero Dios esperaba más de la gente de Aceh, insistían ellos. Por siglos, su cercanía a Alá había sido su don especial, y ahora, con el tsunami, su carga especial.

Maisara tiene un poco de dinero: cerca de 7 mil 500 dólares. Su casa, como la mayoría de las otras en la ciudad, no estaba asegurada. Pero su esposo tenía un seguro de vida por su trabajo.

Normalmente, yo la veía en el lugar donde ella arrendaba una pieza. Pero una tarde nos encontramos en la casa que Maisara solía considerar su "cielo". Algunas de las murallas aún están ahí, y parte del techo descansa en vigas que se han arqueado. Nos paramos ahí dentro del incompleto, en el espacio alguna vez edificado con ladrillos y cemento y voces. Ella pretende reconstruirlo. Sus recuerdos serán su herramienta.

Hay un letrero artesanal colgando de una cuerda en una columna quebrada. La letra no es suya. Maisara nunca deletrearía tan mal. El letrero fue hecho por otros, pero ella encuentra que el sentimiento es un paliativo para su tristeza imposible. Maisara finalmente ha aceptado la realidad de que sus tres niñas fueron apartadas de ella para siempre por el mar.

"Gracias, Alá", dicen las palabras. "El tsunami es un regalo que ha llevado a los que amamos al paraíso. Estamos felices de dejarlos ir. Aquellos que nos quedamos debemos hacer penitencia".